
No pretendo hacer un monográfico en este blog sobre la obra de Carlos Gimenez, pero tras el post de HOM era obligado hablar de Koolau ya que ambos personajes tienen muchas cosas en común. Podíamos considerar que la historia de Koolau comienza donde termina la de Hom.
Hom había huído de su campamento por la opresión que sentía en él; y al final del comic vuelve con sus compañeros. Comprendre que el poblado es su hogar y que él ayudó a construirlo. Koolau comienza con una arenga a los habitantes de su tribu para que luchen contra los blancos opresores que los quieren llevar presos a Molokai, ya que todos son leprosos. Es decir, como ya se narraba en Hom: “no cuenta la fuerza, sino el número”. Hom y su pueblo se enfrentan a un enemigo más poderoso pero su unidad y su número les imprimen valor para enfrentarse a él.
Parece que asistimos al desarrollo inverso de HOM . Si con la ayuda de los oprimidos Hom conseguía derrotar al opresor; en este caso Koolau se ve cada vez más solo, angustiado e indefenso ante su enemigo.

La obra se divide en tres partes muy definidias y que siguen a la perfección la estructura clásica (presentació
n, nudo y desenlace).
En la primera de ellas Koolau insufla energías a su pueblo en un brillante discurso en el que expone muy claramente el castigo y la desgracia que los extranjeros han arrojado sobre ellos. Lejos de resignarse o de amilanarse; Koolau incita a su pueblo a la lucha y a no dejarse doblegar: “Libre he vivido y libre quiero morir”, les grita.
En la segunda parte, los militares llegan a la isla armados con explosivos. Ante tal obra de destrucción Koolau se encuentra solo con todo su pueblo masacrado. No lo queda otra opción que luchar por su vida. Lo que queda de su pueblo prefiere acabar sus días en Molokai que seguir sufriendo. Koolau ha sido abandonado,ha perdido la esperanza…
Finalmente, y tras arduas luchas con los soldados, emboscadas y huídas, Koolau se refugia en unas rocas, los soldados se van de la isla; no merece la pena perder el tiempo persiguiendo a un leproso herido que no vale el gasto de sus balas.
Koolau recuerda su juventud en la isla. Esa isla que tanto ama y que ha sido su hogar desde siempre. Las últimas escenas son muy tristes. Koolau está solo, sin esperanza. En este punto es donde HOM y Koolau se distancian. Hom volvía alegre y contento a su campamento, había descubierto lo que tenía que hacer y porqué valía la pena luchas por ello. Koolau no tiene nada por lo que luchar. Es quizá en este aspecto en el que la obra de Giménez se asemaja más al relato de Jack London, ya que no hay que olvidar que “Koolau el leproso” está basado en un relato del escritor estadounidense que, dada su ideología socialista, basó muchos de sus relatos en la lucha de los más desfavorecidos, en personajes solitarios que no pueden vencer al sistema que los devora.
El sistema ha devorado a Koolau: los esclavos chinos trajeron las enfermedades, los comerciantes ocuparon sus tierras, los soldados acabaron con su pueblo y los superviviente le abandonaron. El paraíso donde vivía no existe ya.
Koolau se ha quedado solo…

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Hola, tengo una duda, ¿en realidad en que se basó Carlos Giménez para hacer HOM, en la la novela de Jack London o en la novela de Brian Aldiss “En el lento despertar de la tierra? La verdad estoy confundido porque en la novela se ve la trama de HOM se ve el hongo, coincide todo, que alguien me aclare.
La revista HOM la conseguí en México a principios de los 80´s, y como todas las cosas buenas, ya nunca me la regresaron. Desde entonces la quiero volver a leer., ¿podrían ayudar a un hombre desesperado? Llevo más de 20 años buscándola ¿Cómo puedo conseguirla?, no importa si es en una versión electrónica, agradeceré sus comentarios.